sábado, 20 de junio de 2009

México inventado. La pintura de Josef Albers como ventana de "lo mexicano" (parte 2)

Josef Albers durante su visita a México.

Así pues, la visita de Josef Albers a México determinó el rumbo de sus producciones artísticas hasta su muerte. Es decir, Lo que yo llamo "perido de la estructura" y "periodo del color", que más adelante quedará explicado, son producto del imaginario que elaboró Josef Albers a raíz de su vista a México.
En 1936 Josef y Anni Albers hicieron el primero de 14 viajes a México, donde vistaron varios estado de la República, entre ellos Oaxaca y las pirámides de Tenayuca, en el Estado de México. Ese mismo año, específicamente la noche del 15 de agosto de 1936, Josef Albers inauguró una exposición en la sala del periódico El Nacional, “con presencia de numerosos artistas mexicanos y extranjeros”, entre ellos:
"Estuvieron presentes al acto inaugural el profesor Fed. Bach, Otto Ruehle, los pintores Fernández Ledesma, Santos Balmori, Alfredo Zalce, Leopoldo Méndez, Pablo O’Higgrins, licenciado Nicolas Pizarro Suárez, licenciado Raúl Martínez Ostos, Jack Cohen, Clara Porret, Raquel Balmori, Aurora Reyes, Rafael Mauricio, H. Ruiz, Isabel Villaseñor y otros renombrados cultores del arte en México, tanto escultores como pintores y músicos." [(
Sin autor)]“Exposición en ‘El Nacional’”, Domingo 16 de agosto de 1936, El Nacional, p. 7.]
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Fig. 4
Josef Albers, Clave de sol “Gm”, 1932-1935, aguada sobre papel, The Josef and Anni Albers Foundation.]
En esta exposición Josef Albers expuso la serie Claves de Sol elaborada hasta 1935 (Fig. 4) , donde el artista se interesó por la música y el ritmo llevado a la pintura. Esto se vuelve evidente al notar como figura principal de la obra la nota musical “Sol”. Esta y otras pinturas expuestas en la exposición de El Nacional tienen como eje principal temático y formal el ritmo.
El contacto con el arte y los artistas mexicanos nutrió a Josef Albers de la cultura mexicana. En una carta a Kandinsky, Anni Albers escribió:
"Pasamos un verano maravilloso acá en México… llegamos acá en nuestro carro después de viajar siete días, a veces por montañas altas… Un país de arte como ningún otro, un maravilloso arte antiguo, apenas descubierto… y mucho arte nuevo, frescos: seguramente conoces a Rivera Orozco y otros, el arte es la cosa más importante en este país. Imagínate eso." [
Anni Albers, carta enviada a Vasilli Kandinsky el 22 de agosto de 1936. Fragmento sacado del video de la exposición “Anni y Josef Albers. Viajes por Latinoamérica”, San Ildefonso, México: 6 de noviembre del 2007 al 23 de marzo del 2008.]
Ya para estas fechas estaba ineresado por las estructuras en la pintura.

El periodo de la estructura.

A partir de esta época surgió en su pintura lo que he llamado “periodo de la estructura”. Uno de los primeros resultados es la serie Estudio para Tenayuca de 1936 (Fig. 5), donde Josef Albers exploró la simplificación de formas con líneas delgadas a partir de modelos prehispánicos, dando como resultado un cuadro con estructuras simples que crean interacciones ópticas entre la forma y el ojo. En este periodo, su interés por la estructura lo llevó a la creación de un estilo “óptico” en el que la visión del espectador experimenta una interacción visual producida por las líneas, haciendo que la figura tenga distintos resultados a la vista.
[
Fig. 5
Josef Albers, Estudio
para Tenayuca, 1938 Watercolor on wove paper (with black ink and litho. crayon), 24.13 x 39.37 cm, The Josef and Anni Albers Foundation.]
La meta de Josef Albers al hacer composiciones geométricas de las ruinas arqueológicas que vio durante su visita a México (To Mitla y Estudio para Tenayuca, entre otros), era captar las composiciones geométricas e intersecciones lineales claramente definidas, más que realzar el romanticismo de un pasado misterioso. Tal como declaró en el nacional:
"Yo admiro el arte antiguo, especialmente el más primitivo. Pero no se puede dejar de tener presente que estas manifestaciones no son de nuestra época y que su estudio debe entrañar únicamente el propósito de comprender el espíritu de la edad en que se realizaron, o, lo que es más importante, el obtener un modelo o tipo de comparación con nuestra propia obra. Lo que ha ocurrido antes de ahora no debe ser por eso considerado de mayor importancia que lo que actualmente se realiza." [
Reproducción del discurso inaugural de la exposición de Josef Albers en las instalaciones de El Nacional, domingo 16 de agosto de 1936, El Nacional, p. 5.]
[Fig. 6

Josef Albers, La gran pirámide de Tenayuca, Mounted Photograph, 17.7 x 25 cm, The Josef and Anni Albers Foundation.]

El modelo de Josef Albers en este periodo fue la arquitectura y escultura de las zonas arqueológicas prehispánicas. Durante sus viajes, el artista documentó sus vistas a sitios arqueológicos y coloniales con varias fotografías que posteriormente estimularían su trabajo creativo (Fig. 6) sirviendo de modelos para sus pinturas.
Cabe mencionar que durante este periodo Josef Albers elaboró, al margen de sus experimentaciones con la estructura, una idea de “lo mexicano”. En la nación mexicana, según decía su esposa en la carta a Kandinsky, “el arte indígena es tan abstracto como el que se ha practicado en Europa los últimos 50 años, sólo que aquí lleva practicándose por más de dos mil años.” El arte hecho en México era, según los Albers, trascendental. Robert Motherwell afirmó en el New York Times que el arte de Josef Albers alcanzaría la eternidad. Debido a ello Josef tomó un ave mexicana de cerámica pintada y le dijo a Nicholas Fox Weber, historiador de la cultura:
"Nick. ¿Ves este pájaro? puedes comprar uno como éste en cada mercado, en cada pueblo de México. Esta ave ha sido pintada por alguien que no tuvo que ponerle su nombre. Es anónima. Es muy hermosa. Esta ave tiene más eternidad que cualquier cosa que Motherwell jamás haya tocado."
Hasta 1947 dejaría de experimentar con la estructura para experimentar con el color hasta sus últimas consecuencias... (Continuará.)